Renovarse o Morir
Renovarse o Morir
Las organizaciones tienden a esclerotizarse y burocratizarse, por lo que las innovaciones lo tienen crudo en cuanto atentan a la rutina y producen miedo a lo desconocido. Mi padre lo tuvo muy mal cuando contrató camiones para trasladar ganado a las ferias en lugar de bajar cuarenta kilómetros caminando por la carretera con doce vacas. El recorrido al mercado llevaba tres jornadas, puesto que se viajaba la víspera, se pasaba un día entero en la feria y se retornaba al día siguiente. Esa era la costumbre y el transporte en camión fue visto como una herejía propia de un iluminado. Ahora el caso parece ridículo pero en los años 40 pasaban esas cosas. También extrañó el curioso sistema que utilizaba mi padre para hacer negocios y concertar citas llamando por teléfono, más bien cosa de brujería para sus coetáneos, que preferían desplazarse para ver en persona a sus interlocutores.
En el terreno de la hostelería, la tendencia natural de los empleados es aferrarse a un sistema repetitivo y facilón, sin complicaciones, con lo que la pasión por el trabajo baja enseguida. Mi teoría es que debe haber una continua revolución en los métodos y no solo ajuste a los esquemas de una norma de calidad. Todo se puede hacer mejor, ningún sistema debe ser definitivo. En las Escuelas de Hostelería se enseñan técnicas pero debemos avanzar hasta convertir a la Hostelería en una Ciencia del alojamiento y la restauración, con investigación y desarrollo continuo
Lic Antonio Garcia Llano
